Este artículo se basa en un texto de opinión escrito por Inas K. y publicado por el Idaho Statesman. En su propio relato, reflexiona sobre cómo sobrevivió al genocidio de 2014 contra el pueblo ezidí, vivió años de desplazamiento y buscó oportunidades educativas que finalmente la llevaron de Shingal a Alemania y Estados Unidos.


Una estudiante ezidí que sobrevivió al genocidio de 2014 y a años de desplazamiento ha escrito sobre su trayectoria desde una pequeña aldea de Shingal hasta la educación superior en Alemania y Estados Unidos.

Nacida en 2001, Inas creció en una pequeña aldea ezidí donde su vida giraba en torno a sus familiares, vecinos y las personas de su entorno. Incluso de niña imaginaba crear oportunidades para los demás y contribuir al futuro del pueblo ezidí, aunque algunas personas consideraban poco realistas sus aspiraciones.

Todo cambió el 3 de agosto de 2014, cuando ISIS inició su ataque genocida contra Shingal. Miles de ezidíes fueron asesinados, secuestrados y esclavizados, mientras aldeas enteras quedaron vacías y fueron destruidas.

Inas y su familia lograron escapar, pero perdieron su hogar y se convirtieron en desplazados internos. La vida en los campamentos estuvo marcada por inviernos duros, un calor extremo durante el verano, escasez de alimentos, acceso limitado a agua potable y una incertidumbre constante.

En lugar de permitir que el desplazamiento determinara su futuro, Inas comenzó a buscar formas de aprender, hacer voluntariado y participar en actividades que pudieran ampliar sus oportunidades. Llenaba cuadernos con planes y objetivos, asistía a talleres y veía la educación como un camino para reconstruir tanto su propia vida como la de otras personas.

Una oportunidad para estudiar en el extranjero

Después de la liberación de Shingal, su familia regresó a casa y comenzó a reconstruir lo que había sido destruido. Más tarde, Inas conoció un programa de verano organizado por un graduado ezidí de United World Colleges para estudiantes interesados en estudiar en el extranjero.

Tras un competitivo proceso de selección, recibió una beca completa para estudiar en UWC Robert Bosch College, en Alemania, donde completó el programa del Diploma del Bachillerato Internacional.

El traslado la situó en un entorno educativo internacional junto a estudiantes de distintos países, culturas y orígenes. Escribe que aquella experiencia transformó su manera de entender el liderazgo y le demostró que el lugar de procedencia de una persona no limita lo que puede llegar a conseguir.

Sus años en UWC también reforzaron su convicción de que las experiencias difíciles pueden transformarse en acciones con propósito.

Continuar sus estudios en Idaho

Actualmente, Inas está cursando su último año en el College of Idaho, donde estudia Administración de Empresas con especialización en marketing y teatro.

Fuera del aula, trabaja en marketing para redes sociales en la Oficina de Inclusión y Participación Intercultural de la universidad. Su función consiste en ayudar a los estudiantes a acceder a recursos, prácticas profesionales y oportunidades que puedan influir en su futuro académico y profesional.

También ha ocupado cargos de liderazgo en la International Student Organization y defiende los intereses de estudiantes procedentes de distintos contextos culturales y sociales.

Su trayectoria la ha llevado del genocidio y el desplazamiento a las aulas de Alemania y Estados Unidos. Sin embargo, sigue vinculando su educación con las responsabilidades que siente hacia el pueblo ezidí.

Más que una historia de supervivencia

Inas presenta su experiencia no simplemente como una historia de supervivencia frente a ISIS, sino como una historia de resiliencia, educación y de las oportunidades que pueden surgir cuando los jóvenes desplazados reciben un apoyo significativo.

Reflexiona sobre aquella niña que vivía en una pequeña aldea donde otros creían que sus sueños eran demasiado ambiciosos. Aquella niña nunca habría imaginado estudiar en una escuela internacional en Alemania ni asistir a una universidad en Estados Unidos.

Su mensaje principal es que las circunstancias difíciles no tienen por qué determinar el futuro de una persona.

También subraya que cada logro tiene un propósito más amplio: crear oportunidades para otros, amplificar voces que han sido silenciadas y contribuir a que los niños no sean desalentados de imaginar un futuro más allá de las limitaciones que les rodean.

La historia de Inas demuestra lo que la educación puede hacer posible para los jóvenes ezidíes cuyas vidas fueron interrumpidas por el genocidio, el desplazamiento y la destrucción de sus hogares. También recuerda que el apoyo a los supervivientes debe ir más allá de la protección inmediata e incluir acceso a la educación, oportunidades de liderazgo y perspectivas a largo plazo.