Publicado en 2017, Yo seré la última es el libro de memorias de Nadia Murad sobre su infancia en Kocho, su secuestro y esclavización por ISIS y su huida del cautiverio. Escrito junto con Jenna Krajeski, el libro es tanto un testimonio personal como un relato del genocidio cometido contra los ezidíes.
Cuando Nadia Murad comienza Yo seré la última diciendo: «Este libro está escrito para cada ezidí», deja claro que se trata de mucho más que de su historia personal. Es la historia de todo un pueblo. Sin embargo, creo que este libro no es solo para cada ezidí; es un libro que el mundo entero debe leer.
Tengo Yo seré la última desde el mismo día en que se publicó, pero nunca había estado emocionalmente preparada para abrirlo. Cuando por fin encontré la fuerza para empezar a leerlo, se acercaba agosto, un mes que nos recuerda para siempre el genocidio contra los ezidíes y Kocho, donde tuvo lugar una de las masacres más atroces.
Antes de que ISIS entre en su historia, Nadia nos presenta su vida en Kocho. A través de sus palabras, se percibe la calidez de su familia, la sencillez de la vida en el pueblo, las tradiciones, las risas y el profundo sentimiento de pertenencia que definió su infancia. Al mismo tiempo, comienza a percibirse el odio que durante tanto tiempo había rodeado a los ezidíes, un odio que muchos habían albergado durante años, esperando el momento en que finalmente pudieran actuar movidos por él.
A medida que avanza el asedio de Kocho, cada página se vuelve más difícil de soportar. El lector queda atrapado en el miedo, la incertidumbre y la insoportable realidad de no saber si seguirá con vida dentro de una hora, mañana o dentro de diez días. La escritura de Nadia te sitúa junto a la población de Kocho. No te limitas a leer su historia; la sientes.

Entonces llega lo inimaginable.
Nadia relata con una honestidad extraordinaria la brutalidad sistemática que sufrió. Escribe sobre cómo fue separada de su familia, vendida como esclava sexual, violada, golpeada y obligada a renunciar a su fe. Lo que hace que su testimonio resulte aún más devastador es la silenciosa humanidad que hay detrás de él. Después de cada agresión, pedía perdón a Dios, convencida de que de algún modo había fallado, aunque todos los crímenes cometidos contra ella le habían sido impuestos por la fuerza. Cuando fue obligada a convertirse a otra religión, volvió a rezar, sabiendo que su fe permanecía intacta en su corazón. Ninguna violencia podía arrebatarle su identidad. Ninguna crueldad podía borrar el hecho de que siempre seguiría siendo ezidí.
Cuando Nadia finalmente decide escapar, se adentra en la oscuridad sin ninguna certeza de que vaya a sobrevivir. No sabe adónde se dirige ni en quién puede confiar. Simplemente elige la libertad por encima del miedo. Contra todo pronóstico, llega hasta una familia musulmana que lo arriesga todo para protegerla. Su valentía nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros de la humanidad, todavía hay personas que eligen la compasión frente al odio.
Lo que Nadia hizo después de escapar es tan extraordinario como haber sobrevivido al cautiverio. En lugar de permitir que su sufrimiento permaneciera oculto, lo transformó en una voz para miles de personas que ya no podían hablar. Se presentó ante el mundo y lo obligó a enfrentarse a la verdad. Se convirtió en la primera mujer ezidí en recibir el Premio Nobel de la Paz, no porque buscara reconocimiento, sino porque se negó a permitir que el genocidio fuera ignorado u olvidado.
Yo seré la última no es simplemente un libro de memorias. Es un testimonio. Es una prueba. Es historia escrita por alguien que sobrevivió a lo que ningún ser humano debería tener que soportar jamás. A través de la historia de una mujer, presenciamos el sufrimiento de todo un pueblo, especialmente de las mujeres y niñas cuyas vidas fueron destrozadas por el genocidio. Sin embargo, la historia de Nadia es solo una entre miles. Innumerables voces siguen sin ser escuchadas. Innumerables historias siguen sin ser contadas.
Este libro te rompe el corazón y, aun así, no puedes dejar de pasar las páginas. Cada capítulo te obliga a continuar, no por curiosidad, sino por la responsabilidad de conocer la verdad.
Todo el mundo debería leer Yo seré la última. No porque sea un libro fácil, sino porque es necesario. No podemos afirmar que valoramos los derechos humanos mientras permanecemos ignorantes ante uno de los genocidios más atroces de nuestro tiempo. No podemos decir «nunca más» si no estamos dispuestos a escuchar a quienes sobrevivieron.
Lee este libro. Léelo para comprender. Léelo para recordar. Léelo porque la verdad merece testigos, porque el silencio protege a los perpetradores y porque las historias del pueblo ezidí jamás deben ser olvidadas.