Hoy es el día en que recordamos.

Un día que jamás puede ser olvidado.

La traición. El genocidio. Los asesinatos. Los secuestros y la esclavización de nuestras mujeres y niñas. El sufrimiento impuesto a nuestro pueblo.

Hay algo que debe decirse de forma clara y directa: el KDP y el Gobierno Regional del Kurdistán nos dejaron solos frente a ISIS.

Esa verdad nunca nos ha abandonado. Puede que no hablemos de ella todos los días, pero la llevamos en nuestra mente y en nuestro corazón, y jamás la olvidaremos.

Cada año conmemoran el genocidio con discursos, promesas y afirmaciones de que nos protegerán, reconstruirán Shingal y estarán al lado del pueblo ezidí. Son las mismas promesas, repetidas año tras año.

Han pasado doce años y, sin embargo, miles de ezidíes siguen viviendo en tiendas de campaña. Muchos todavía no pueden regresar a sus hogares. La pobreza les ha arrebatado casi todo. Miles continúan desaparecidos y la justicia sigue fuera de su alcance.

Cuando se convierte este día en una disputa política sobre quién liberó Shingal, se desvía la atención de las víctimas. Se transforma un día de conmemoración en una campaña política.

No nos pidan hoy que demos las gracias a partidos políticos.

En su lugar, honren a quienes resistieron con valentía. Honren a quienes eligieron la muerte antes que abandonar su fe. Honren a los supervivientes que siguen soportando con dignidad un dolor inimaginable.

Recuerden a las víctimas.

Recuerden a los desaparecidos.

Defiendan la verdad.

Hoy pertenece a nuestro pueblo.

Pertenece a nuestro dolor.

Pertenece a nuestras pérdidas.

Pertenece a nuestros supervivientes.

Que este día siga siendo un día de memoria, justicia y verdad, no de política.

Sin embargo, cada año los medios de comunicación repiten la misma narrativa: que Masoud Barzani y el KDP posteriormente rescataron Shingal de ISIS. Eso es lo que eligen recordar del genocidio de 2014. Pero no es eso en lo que queremos que se centre este día.

Y quiero decir una última cosa.

Nunca he creído que un único grupo «salvara» o «rescatara» Shingal.

Algunos dicen que fueron los Peshmerga. Otros afirman que fueron las Fuerzas de Movilización Popular (Hashd al-Shaabi). Otros dicen que fueron el PKK o las YBŞ/YJŞ.

La verdad es que fue el propio pueblo ezidí quien luchó por su tierra natal y la liberó.

Mujeres y hombres ezidíes tomaron las armas para defender y liberar Shingal. Sí, estuvieron presentes combatientes de distintos grupos, y no podemos negar que algunos de ellos lucharon a nuestro lado. Pero detrás de todos aquellos nombres y uniformes diferentes había ezidíes luchando por sus propias familias, sus propias aldeas y su propio futuro.

Shingal no fue liberado por políticos.

Fue liberado gracias al valor, el sacrificio y la determinación del pueblo ezidí.

Recordamos.

Lloramos a nuestros muertos.

Jamás olvidaremos.